sábado, 27 de enero de 2018

Tratamiento para el eccema infantil podría aliviar el asma

El eccema es una condición en la cual la piel se inflama y toma un color rojizo; provoca comezón, sequedad y sarpullido. Usualmente aparece en la cara, el interior de los codos o detrás de las rodillas. En Estados Unidos, el 31.6% de los estadounidenses presentan diferentes tipos y estados del eccema.

El término eccema se utiliza para designar distintos tipos de hinchazón de la piel. El más común es la dermatitis atópica (DA); afecta a personas de cualquier edad, pero son los bebés y niños quienes la padecen con mayor frecuencia.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, la dermatitis atópica inicia, en un 60%, en el primer año de vida; en un 85%, antes de los 5 años de edad. Entre un 15 y 20% de los niños entre 1 y 3 años la padecen a nivel mundial. En México, la DA se encuentra en las 10 dermatosis más comunes.

Aunque la dermatitis atópica no es contagiosa, es una enfermedad genéticamente determinada; es decir, que si el padre o madre han padecido alguna condición atópica, es probable que sus hijos también la presenten.
Los síntomas de este padecimiento son piel reseca, sarpullidos en mejillas, brazos y piernas, así como grietas detrás de las orejas. Las erupciones pueden desarrollar llagas con secreciones o costras si son rascadas y tratadas sin cuidado. Quienes han padecido DA tienen una tendencia a una piel seca, fácilmente irritable, infecciones y hasta problemas en los ojos. Para tratar la DA, se utilizan cremas, medicamentos, terapia de luz y se recomienda evitar el estrés.
A pesar de los tratamientos, investigadores han observado que aquellos niños que padecen o han padecido DA han desarrollado rinitis alérgica y asma. Este fenómeno es conocido como “marcha atópica”.
Más cerca de una cura para la dermatitis atópica y el asma
Investigadores de la VIB Ghent University, en Flanders, Bélgica, crearon un modelo de la marcha atópica, en el cual roedores fueron expuestos a varias veces a ácaros de polvo —conocidos por ser causantes de eccema—, tanto en la piel como en los pulmones.  Posteriormente les administraron glucocorticoides y PPARy agonistas para observar si, al aliviar los síntomas de la piel, también se combatía el desarrollo del asma.
Los efectos de los receptores nucleares se evaluaron con los queratinocitos primarios y las células dendríticas. De acuerdo con ellos, la inflamación cutánea inducida agrava la inflamación alérgica en las vías respiratorias; además induce una respuesta mixta de las células Th2/Th17 en los pulmones.
De acuerdo con el Dr. Julie Deckers, quien encabeza la investigación, la terapia combinada de glucocorticoides y PPARy alivió el DA. La respuesta desinflamatoria fue más evidente en las células dendríticas; y, aunque no hubo una mejora significativa en las inflamaciones alérgicas de los pulmones, sí hubo una reducción en la severidad del asma; esto último por contrarrestar la respuesta de las células T.
Gracias a este resultado, se abre la puerta a un nuevo remedio contra la inflamación alérgica de la piel y la marcha atópica.
El equipo de investigadores busca socios industriales para desarrollar pruebas clínicas. Al mismo tiempo, trabajan en conocer los mecanismos exactos implicados en la progresión de la dermatitis atópica a asma; el objetivo es desarrollar terapias adecuadas que disminuyan y curen este padecimiento.

El estudio fue publicado en el Journal of Investigative Dermatology:






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