miércoles, 28 de diciembre de 2016

Intolerancia alimentaria no es lo mismo que alergia

Mientras una de ellas tiene que ver con una condición fisiológica de la persona que la padece, la otra es una respuesta del sistema inmunológico a un alimento. Lo importante es que cada paciente tenga claro su historial médico y el de su familia para llegar a conseguir el diagnóstico correcto.

Se entiende como intolerancia alimentaria cualquier reacción adversa, no deseada, de una persona ante el consumo de un alimento o de alguno de sus componentes. Esto se puede traducir en náuseas, vómitos, distensión abdominal, meteorismo, diarrea, cólico y enrojecimiento de la piel, entre otros síntomas.


La doctora Sylvia Cruchet, pediatra y magíster en gastroenterología del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, explica que estas intolerancias pueden surgir a cualquier edad, pero que generalmente se manifiestan después de los dos o tres años de vida.

En la actualidad, la más frecuente y conocida es la intolerancia a la lactosa, que es un trastorno que aparece después de la ingestión de lactosa -que es el azúcar de la leche- como consecuencia de una deficiencia de la enzima encargada de digerirla en el intestino delgado: la lactasa.

"Los estudios indican que el 50% de la población chilena, por un factor genético, es intolerante a la lactosa. El resto de las intolerancias son muy bajas en porcentaje y muy variables según su origen", añade la especialista.

No confundir

¿Por qué está la idea entonces de que estas intolerancias han aumentado en los últimos años? La doctora Cruchet es enfática al decir que las intolerancias alimentarias no han aumentado y afirma que son las alergias las que han experimentado un incremento. Estas, a diferencia de las intolerancias, son mediadas por una respuesta inmunológica en personas genéticamente predispuestas a ser alérgicas.

"Las intolerancias alimentarias son producidas por una falla enzimática, que son proteínas que se encuentran en la mucosa del intestino delgado de los seres humanos y cuya función es hidrolizar -ayudar en la absorción- de los hidratos de carbono como azúcares de la leche y otros alimentos. También se pueden producir por toxinas de los alimentos, contaminación por bacterias, aditivos y colorantes en alimentos, entre otros", señala.

Las alergias más frecuentes en los lactantes menores de dos años son a la proteína de la leche de vaca y a la proteína de la soya. En niños más grandes y en adultos, los pescados, mariscos, el trigo y el huevo pueden ser detonantes.

Actualmente la principal forma de detectar una intolerancia es poniendo atención al cuadro clínico, analizando la relación del inicio de los síntomas con la ingesta del alimento responsable. En el caso de la lactosa -señala la doctora Cruchet- existe un examen no invasivo llamado test de hidrógeno en aire espirado que da un resultado fácil y muy certero de dicha intolerancia.

Cuando se trata de lactantes, se realiza un examen de deposiciones para medir su acidez por pérdida de azúcares.

Una buena noticia para las personas que manifiestan intolerancias alimentarias es que hoy en día existen alimentos en el mercado que evitan el compuesto que produce los malestares, como son los productos que no contienen lactosa en la leche y o en los derivados de esta y que mantienen todas sus cualidades nutricionales. También existen terapias de reemplazo de las enzimas faltantes o insuficientes en el intestino, las que han permitido mejorar significativamente la calidad de vida a todas las edades y mantener la ingesta de nutrientes como calcio y vitaminas de forma adecuada.

La doctora Cruchet dice que es muy importante en niños pequeños hacer el diagnóstico diferencial con alergia a proteínas de la dieta, como las proteínas de la leche, ya que los síntomas suelen ser muy similares a los de la intolerancia. "En el caso de las alergias su frecuencia no pasa del 4 a 5 % y se debe retirar totalmente el alimento y usar un sustitutos para evitar complicaciones", concluye.

DEFINICIONES RELEVANTES

* Reacción adversa a un alimento: Es la respuesta anormal que presentan determinados individuos a la ingesta de un alimento o aditivo, el cual es tolerado por la gran mayoría de las personas.

* Alergia o hipersensibilidad alimentaria: Es la reacción adversa que presenta un individuo tras la ingesta de un alimento, producida por una reacción de hipersensibilidad.

* Intolerancia alimentaria: Es la respuesta a un alimento en cuya patogenia no interviene un mecanismo inmunológico, sino que se debe a las características inherentes al alimento.

* Intoxicación alimentaria por contaminación alimentaria: Es el efecto ocasionado por alimentos contaminados por agentes infecciosos y toxinas microbianas, por la polución ambiental o por el uso inadecuado de productos químicos agrícolas.

Fuente:

Sociedad Chilena de Alergia e Inmunología 

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