sábado, 11 de marzo de 2017

Los corticoides, lejos de aliviar los síntomas del asma grave, los cronifican

Los corticoides debilitan la capacidad de las células NK del pulmón para eliminar la inflamación de las vías aéreas en el asma grave.
Los pacientes con asma grave que toman corticoides pueden estar experimentando sus efectos secundarios sin obtener ningún beneficio.


A día de hoy conviven en todo el mundo más de 300 millones de personas con asma, en su mayoría niños y adolescentes. Y del total de afectados, en torno a un 5-10% padece un asma de carácter grave que no puede ser controlada con los actuales tratamientos.
De hecho, y a pesar de recibir la administración de dosis cada vez más elevadas de corticoides, la gran mayoría de pacientes con asma grave siguen padeciendo los síntomas de la enfermedad e infecciones recurrentes. Pero, ¿por qué los corticoides son eficaces en el asma leve a moderada pero no en el asma grave? Pues según muestra un estudio llevado a cabo por investigadores del Brigham and Women’s Hospital de Boston (EE.UU.), porque la respuesta inmunológica a estos fármacos difiere en función de que la enfermedad tenga un carácter grave o leve-moderado. Tal es así que, paradójicamente, parece que los corticoides parece no solo no eliminan la inflamación en el asma grave, sino que la perpetúan.
Como explica Bruce Levy, director de esta investigación publicada en la revista «Science Immunology», «nuestro estudio tiene por objetivo mejorar el conocimiento de la inmunología de los pacientes con asma grave y hallar la razón por la que no mejoran con el tratamiento con corticoides. Y nuestros resultados, además de señalar el papel central y ciertamente interesante que juegan las células NK en las vías aéreas en el asma, sugieren que el aumento continuo de dosis de corticoides solo conlleva a un empeoramiento de la situación».

‘Células asesinas’ debilitadas
La razón por la que los pacientes con asma grave no responden adecuadamente al tratamiento con corticoides –ni a ningún otro tipo de fármaco– es, según los propios investigadores, un misterio. Tal es así que numerosos centros de investigación del asma de Estados Unidos han unido sus fuerzas para realizar broncoscopias a pacientes con asma grave y recopilar sus muestras de sangre, esputo y aliento. Se trata del ‘Programa 3 de Investigación sobre el Asma Grave’ (SARP-3), en el que participa el Brigham and Women’s Hospital y que permitirá un conocimiento mucho más profuso de los mecanismos que desencadenan la respuesta inmunológica en el asma grave. De hecho, algunas de las muestras evaluadas en el nuevo estudio derivan de este programa SARP-3.
En el estudio, los autores analizaron cultivos de células inmunes obtenidas de pacientes con asma –tanto de carácter grave como leve-moderado– y de voluntarios sanos. Más concretamente, los investigadores se centraron en los linfocitos. Y dentro de estos, en un tipo de linfocitos innatos presentes en el pulmón que, denominados ‘células asesinas’ o células NK –del inglés ‘natural killer’–, son responsables de poner en marcha la respuesta inmune y de ayudar a paliar la inflamación.
Los resultados mostraron que las células NK son incapaces de eliminar la inflamación en el asma grave. Una situación que podría explicarse, cuando menos parcialmente, por el hecho de que estas células asesinas se ven superadas en número por otras células inmunes pro-inflamatorias. Y los corticoides, ¿qué papel desempeñan en todo este proceso? Pues lejos de ayudar a las células NK, limitan aún más su capacidad antiinflamatoria en el asma grave. El resultado es que esta inflamación de las vías aéreas no solo no se ve paliada, sino que se perpetúa.
Como indica Bruce Levy, «dada la acción de los corticoides sobre las células NK, los pacientes con asma grave que están tomando corticoides pueden estar experimentando los efectos secundarios de estos fármacos sin recibir ningún beneficio significativo».
Un aspecto a tener muy en cuenta dado que los pacientes con asma grave no solo toman corticoides, sino que lo hacen en dosis crecientes.

Recurrir a las lipoxinas
La solución a este problema podría encontrarse en unas moléculas llamadas ‘lipoxinas’ que son sintetizadas de manera natural por el organismo. Y es que estas lipoxinas ayudan a mantener la función antiinflamatoria de las células NK. Es decir, las lipoxinas inducen un efecto contrario al de los corticoides, razón por la que están siendo estudiadas con objeto de identificar los mecanismos moleculares con los que promueven la paliación de la inflamación. También en el asma grave.
Como concluye Bruce Levy, «nuestro estudio ha identificado a las células NK de las vías aéreas como una diana de las lipoxinas para la eliminación de la inflamación. El problema, sin embargo, es que estas lipoxinas son producidas en muy baja cantidad en el asma grave. Necesitamos más estudios al respecto».

BY MELODY G. DUVALL, CINDY BARNIG, MANUELA CERNADAS, ISABELL RICKLEFS, NANDINI KRISHNAMOORTHY, NICOLE L. GROSSMAN, NIRAV R. BHAKTA, JOHN V. FAHY, EUGENE R. BLEECKER, MARIO CASTRO, SERPIL C. ERZURUM, BENJAMIN M. GASTON, NIZAR N. JARJOUR, DAVID T. MAUGER, SALLY E. WENZEL, SUZY A. COMHAIR, ANDREA M. COVERSTONE, MERRITT L. FAJT, ANNETTE T. HASTIE, MATS W. JOHANSSON, MICHAEL C. PETERS, BRENDA R. PHILLIPS, ELLIOT ISRAEL, BRUCE D. LEVY, NATIONAL HEART, LUNG, AND BLOOD INSTITUTE’S SEVERE ASTHMA RESEARCH PROGRAM-3 INVESTIGATORS. Natural killer cell–mediated inflammation resolution is disabled in severe asthma


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